La dificultad del trato personal

Tratar con la gente es inmensamente difícil. Unir unos objetivos personales con los objetivos personales de otra persona, más dificil todavía. Y cuando se unen sentimientos a la relación, todo llega a ser de una complejidad grande.
Simplemente comportamientos que consideramos inocuos pueden ofender a alquien; palabras que intentan ser simples bromas, a ciertas personas les parecerán reproches; silencios no premeditados, a tu compañero se le antojarán pensamientos
que no quieres contarle. Es todo muy dificil. Intentar caer bien a alguien no es fácil, mostrar una simpatía hacia alguien puede muchas veces ser visto de forma contraria, curiosamente puedes caer antipático.
Toda comunicación se hace entre dos entes o personas deseosas de comunicar (o más). Pero en cada persona existe una especie de filtro definido por un conjunto de situaciones, a veces temporales, como el estado de ánimo en el momento de comunicar; otras permanentes, como el propio carácter. Todos estos elementos filtran la información tanto de salida, como de entrada; tanto como para el que envía la información, como para quien la recibe. Tus mensajes parecerán seguramente más tristes si tu ánimo es de tristeza, aunque hables del tiempo. Se filtra, se modifica, se modula la información que das. La otra persona la recibe y añade su propio filtro. En fin, que dos personas distintas ofrecen infinidad de situaciones complejas de por sí.
Añadamos a esto el objetivo inherente en toda comunicación personal. Obviamente nos comunicamos con un fin, y ese fin lo tenemos que dejar claro precisamente con la comunicación. El que entra en una tienda entra en comunicación con el vendedor para comprar algo, y su comunicación se basa en eso. Pues incluso, en las relaciones personales, este objetivo que, sea dicho de paso, puede ser poco claro, es dificil expresarlo. Podemos hacer una pregunta básica, como la edad mismo y el receptor considerar mil situaciones, su cerebro puede maquinar mil ideas de por qué le preguntan la edad. Desde un interés puramente informativo hasta el más puro interés cotilla.
¿Por qué es todo tan complejo? Porque las personas tenemos caracteres distintos, objetivos distintos y sensaciones distintas. Una charla con alguien hoy puede ser un fracaso y mañana algo fantástico. Es la relatividad de la comunicación.
Buscar otro tipo de comunicación como la corporal o la escrita, aunque ciertamente son diferentes, tienen el mismo problema.
Así que solo nos queda apechugar con ello y asumirlo. Quizás molestarnos por no conseguir comunicar adecuadamente con alguien que podría haber sido interesante e intentarlo hacer mejor la próxima vez. Asumamos la complejidad y no nos desanimemos.
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